martes, 9 de mayo de 2017

RUEDA DE PLEGARIA

Del agua brotan
los ojos del cuervo
en sal marchita y
la rueda de plegaria
la rueda de plegaria.

Una hilera
de cirios
nos conducen
a la cárcel.

Allí se acumulan
las alas de los Ángeles caídos.
Están en fila.
Visten de azul cobalto.
El color de
las plumas
desteñidas
por la contaminación lumínica.

Les abrazo.
Uno a uno.
Les abrazo.

Observo la quietud
lluvia sin vientre
lapidación
línea sombría
silencio enquistado
piernas mudas.

Nada mejor
que el caos
para bañar
mi cuerpo.

Nada mejor
que el caos
para bañar
mi espíritu.

Y en silencio
y en silencio
y en silencio
vuelvo al principio.

Encerrada
en el laberinto
de tus ojos
cerrados.

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