lunes, 29 de mayo de 2017

QUE EL HORROR NO NOS ESPANTE

Impulso
tierra ávida
rueda
gira
escupe
brecha
saliva
tu boca ácida
pasos de cebra
monopolio
sonrisa.

Cae
cae
transmuta
son gemidos
del grifo
lavadora
neumático.

Agárrate
mi pecho
el rocío
volvemos
a ser niños.

Los salvajes
amamos
construimos
mosaicos
de sal.

Pero la brecha
el imperdible
y cuántas cosas
perdemos
para andar
con los zapatos puestos.

Para mirarnos
a la cara
y que el horror
no nos espante
y que el fuego
no nos queme
y que los móviles
no nos amputen
la mirada.

Acaricio la ventana
en un intento
de ser más humana
menos alienada
con la boca llena
de llaves
cerrojos
y todo mi cuerpo
aspirando
la nada
tres orillas
millones de muertos
el coche viejo
y esas listas absurdas
del supermercado
que acaban
dobladas en los bolsillos rotos
de aquel pantalón viejo
que nadie quiere.

La tierra quebrada
deshabitada
descuartizada
en trozos de la inhóspita
guerra
sangre
bacterias
el punto azul
en el horizonte del espacio.

Regreso al vientre materno
acelero
engullo absolutismos
como forma de muerte
y ahí observo
la locura
del no ser
de la no existencia
reencarnación
eramos árboles.

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