jueves, 26 de enero de 2017

Otra vez nada

Hoy me siento
atrapada
entre retales
de hierbabuena.

Y parece que los paramos
hacen tanto ruido
que escasea
lo más importante.

El pulso transciende
a las rocas.
Las rocas
que también sienten.

Quiero pedirte perdón
por todas esas veces
que trozos de mí
te han erosionado
como metralla
de una guerra acallada
de un corazón sin arterias
de una larga lista de genocidios
sepultados en un despacho vacío.

Intento cada día
no vivir de recuerdos prestados.

Por eso tiendo
la ropa vieja
sobre la cama.
La remuevo.

Entorno los ojos desosegados
y grito hasta quedarme muda
hasta quedarme descalza
hasta quedarme viento
hasta quedarme otra vez nada.

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