domingo, 8 de enero de 2017

CURRICULUM

Salgo frente a esa pizarra hiriente que nadie quiere,
a esa pizarra donde parece
que a veces se escriben esquelas,
donde nadie reza.

Salgo a esa pizarra que reparte abrazos,
salgo para quitarme ojos
y gritar quién o no soy.

Soy del verbo ser.
Y parece que todos nos matamos por estar,
cuando lo importante es no permanecer.

Empecé a cantar porque tenía un nido de pájaros
atado de muñeca a muñeca,
porque si no me ahogaba,
si no el pecho me oprimía el resto del cuerpo.

Empecé a escribir por la misma maldita razón,
porque todo mi espíritu
necesitaba hacerlo.

Otro verbo: hacer.

Y después muchos años, de mucho pensarlo,
he comprendido que para mi es
una necesidad fisiológica
cantar y escribir.

Desvío, censuro el tema, lo sé,
la pregunta era quién soy,
o quizás no había ni pregunta
ni pizarra
ni nada.

A veces personas que quiero
se ponen tristes,
no lo soporto.
A eso le llaman empatía.
Y ojalá fuese una epidemia.

He vivido en cinco ciudades diferentes y dos provincias,
he viajado a dos continentes
he tenido mucho amor y mucho odio,
he repartido el mismo.

A veces tengo la cuenta del banco en números rojos,
y ojalá fuesen por lo menos
de mi color favorito.

Otra cosa que debéis saber
es que no soporto
las máscaras, dobles caras, el reverso
o segundas partes.

Dice mi madre que las mujeres de la familia
tenemos la fuerza de diez dragones
y la dulzura de la primera sonrisa.

No me gusta el pimiento,
los domingos laborables,
el silencio incómodo,
las conversaciones de ascensor,
el queso azul,
las miradas indiscretas,
la cirugía plástica,
o las banderas.

Mi corazón es
de aquellos lugares
de aquellas personas
donde
vibra
siente
respira
bombea sangre.

Soy el lobo que nunca se rinde
y aúlla moribundo a una manzana de plata.

Soy una bomba atómica
en manos de un pirómano.

La boca seca después de tragar mar.
La contaminación de cien ciudades.
La estrecha línea que te separa de la locura.
El estropajo usado que aborta espuma en el fregadero.
El amor caducado.
La inyección letal a un inocente.
Un beso homosexual.

Soy todo aquello que te avergüenza, molesta, hiere,
disgusta o incomoda,
la mancha de menstruación,
y un perro muerto.

Soy lo que no te gusta escuchar,
lo que no dices en voz alta,
lo que tus ojeras contienen en sus bolsas.

El primer y el último orgasmo.

Soy el engaño hecho mujer,
el infierno declarado vagina.

Y aquí estoy de pie
sin ser permanente
sin ser infinita
sin ser las gotas de lluvia del parabrisas
el lápiz decapitado
los rotuladores secos
la última nota de la canción
sin ser odio
sin ser amor
sin ser yo
sin ser nadie.

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