lunes, 23 de enero de 2017

Bengala

Alzo mi cuerpo
lo dejo caer al vacío,
como una bengala en todas direcciones.

La noche tiene un océano propio
lleno de una bruma espesa
donde se sumergen
las bocas varadas.

Escucho el rasguño de las olas
el marca páginas perdido.

Mis piernas enraizadas
en la tenue arena
discreta sombra.

Debajo del agua los ojos no sirven,
debajo del agua los ojos no sirven.

Alzo mi cuerpo
lo dejo caer al vacío,
como una bengala en todas direcciones.

Cuántas veces hemos decapitado
a los pájaros salvajes.

Cuántas veces hemos mutilado
palabras blandas en días raros
en días inhóspitos
dónde el oleaje torturado
no cesa de bramar espanto
y escupe tanta sal
que el cuerpo chirría.

Pero he llegado hasta aquí
siendo bengala
dentro de agua
con una corona de calaveras
y un ramillete de algas mustias.

Repartiendo trozos
de nuestro amor embalsamado.

La combustión
sumergida en oscuridad.

Rociando trozos de mí
por todo el infierno acuoso
de las miradas ya no vivas.

Alzo mi cuerpo
lo dejo caer al vacío,
como una bengala en todas direcciones.

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