domingo, 8 de enero de 2017

ARRUGAS

Quiero lanzar
el dardo palabra
trueno sentido
relámpago verbo.

Quiero que cada
una de tus células
vuelvan a ser vírgenes.

Nos taparemos con velos negros
para protestar por
el ardor de estómago
las mañanas oscuras
el aspirador callado
las salas de teatro vacías.

Contemplamos el sinsentido
desde un  palco
con los ojos tan cerrados
que quizás nos salgan por la espalda
caigan al suelo
y se rompan
como cáscaras de frutos secos.

No quedan suficientes soñadores
niños ricos en bicicleta
angustia publicitaria
que la princesa se salva
sola en el cuento.

Quiero hacer apología de lo imposible
tumbarte en la cama
y apagar el sol durante
al menos dos días.

Estoy llena de tantas cicatrices
que la locura
calma el dolor por momentos.

Búscame en la mirada de un extraño
en el pasatiempo de un periódico arrugado
en el billete de autobús olvidado en el suelo
en las manchas de tierra
sobre la ropa del colegio
en el refresco chorreando de angustia
en las primeras arrugas de expresión.

Y que bonitas
son todas las arrugas
 de tu frente
tus manos
tu cara
tu cuerpo,
madre.

Porque así te amo.

La melancolía
son paredes rotas
tapiando cada grieta
con una letra de su nombre.

Y yo como si fuera ayer
intento abrazarle.

Los días de añoranza
son llaves perdidas
que no aparecen.

La tristeza
son gotas de lluvia suicidas
desplomándose por el paraguas.
Estallan en el suelo.
Se rompen.

Quería esculpir
unos versos sobre el corazón
pero solo encuentro
la palabra dardo.

Y así vuelvo al principio
comienzo
universo
explosión
big bang
punzante como un hilo
arrollador como un quejido.

Dejando de lado
toda rabia
acariciando la madurez
de tu rostro
de tu espíritu.

Ilustración de Nieves Ponce.

No hay comentarios:

Publicar un comentario