lunes, 28 de noviembre de 2016

PROCLAMACIÓN


Llevo dos días
escuchando el eco
de Jhonny Cash
en la nuca
detrás de la puerta
y hasta en la suela de los zapatos.

Los escombros
de abrazos
se acumulan
en la sala de espera.

Quiero abortar un poema
poner en pausa mi vida.

Escucho de fondo a los pájaros
murmurar algo
como versos en tus costillas.

Y siento
el tráfico en la piel.

Respiro humedad
me crecen raíces
por dentro.

Te acaricio la espalda
sin que te des cuenta
soy
el escalofrío recorriendo tus vértebras.

Me siento
intermitente
bombilla fundida
palabra claudicada en tu boca
falta de ortografía
desconocida
carnet falso
libro cerrado.

Voy a inyectarme música
por los cuatro costados
a ver si reviento
y como
una erupción volcánica
salgo hecha de lava
pero ahora
pero ahora
el océano
es demasiado oscuro
y las profundidades tan terroríficas
me asustan
persiguen
engullen.

Hay días que son
mi muerte.
Me hago un funeral bonito
con claveles, lilas, orquídeas y lirios blancos.
Me entierro bajo la sábana
y siento mi cuerpo
como un altavoz apagado
como una llama indolora
restos de pupilas cerradas
restos de carne cruda en el microondas.

No te acerques demasiado
que engullo cualquier atisbo de luz
soy el agujero negro
que perfora cualquier estrella
soy la loba solitaria
decapitando a un ciervo inocente
en mitad del
profundo
solemne
respetuoso
silencio del bosque.

He derramado
tanta sangre
tantas lágrimas
que todo parece inverosímil
que todo parece agua negra
charcos de vacío
y tres tiros en un vaso
pinzas de tender suicidas
platos escondidos debajo de la mesa
cortinas de polvo en los ojos cerrados.

Proclamo la NO PERMANENCIA.


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