lunes, 3 de octubre de 2016

Pausa. Martillo. Abrazo

No tengo plumas de estaño,
no tengo tres meses para darte.

Aprieto un dedo contra otro
y el botón de stop estalla.

Pausa. Martillo. Abrazo.

Existen acequias destilando
alcohol y suplementos vitamínicos.

Veo teléfonos móviles más cuidados
que nuestros iguales.

Solicitamos urgentemente
refugios anti-soledad y pro-cariño.

Han hecho del amor puro marketing.
Todos nos aman, quieren, desean.
Propaganda amatoria.

Por eso les odio con ganas y fuerza.

Anochece más pronto,
y me sobran pretextos.

Aún tengo en mis labios
la mañana rota de todo aquello
que lloramos, perdimos,
y que nunca dejaremos de morder
como quistes de hielo
impregnando cada gemido.

Y si tengo que expulsar todo el polvo
y dejarte el mundo
envuelto en paños de luz gris,
con un par de carteles bonitos,
caras felices y frases de anónimos,
no has entendido nada.

Porque estoy hecha del mismo asfalto que cada día pisas.


1 comentario:

  1. Habrá que desbaratar / nos y esperar, si es posible que esto ocurra en las circunstancias de polvo y desierto, a que otra realidad suceda; con menos humores de monedas en los dedos, con menos sentimientos publicitarios, con menos inclusiones impulsadas a golpes de programas...

    En fin, que va de nuevo este saludo para tus ojos.

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