sábado, 22 de octubre de 2016

Mi segunda madre

Para mi hermana.

Mi segunda madre
me acurrucaba bajo su regazo
en noches dónde
los monstruos me saludaban
desde el pasillo.

Recuerdo el despertar
en sus brazos,
el olor de los duendes
el sabor de lo dulce.

Siento sus tirabuzones
y cada caricia
sobre mí.

Escucho los latidos
de su palabra
de su espejo.

Conservo jaulas abiertas
de sonrisas
de muchos "t'estimo".

Tengo la sensación
de que hemos excavado
tantas cosas juntas
que hemos visto
el otro lado
la otra parte
el no fondo
la no calle
el otro pasillo
la otra cara.

Hemos vivido tan juntas
que sin ella
sin tí
que somos tan nosotras
caerían migas de pan
del cielo
y los ojos hechos
de serrín
amasarían
cartones con formas
de lámparas sin luz.
Dejando escapar
la oscuridad
la no lucidez
la sombra disuelta
en una dosis diaria de tristeza.

Pero menos mal
que eres
tan espejo
tan tierra
tan cristal de seguridad
tan retrato
tan tanto
tan tú
tan segunda madre.

Y así los ojos están
hechos de cucharas de plata
y amasan tiernas
formas de lámparas
que reparten
un mañana,
una caricia,
un amor.

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