viernes, 16 de septiembre de 2016

Dióxido de carbono





Manchas violetas en los ojos de los transeúntes.
Jarras de agua en el traje de la rosa díscola.

Tengo monedas de incienso
y quiero quemarlas en tu boca.

Seré rica de luz y saliva.
Seré pobre de agua y sombras.

Pero cómo duele la pinza sin punta,
el hilo hecho trizas.

Y sé que el dióxido de carbono
nos envuelve el pelo, las uñas y todas las células. Lo respiro con ímpetu.
Pensando que una parte de ti, una parte de mí, está en el aire.

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