viernes, 9 de septiembre de 2016

Compañero



Mi compañero se despierta por las mañanas,
y yo no le dejo levantarse.
Lo arrastro para que me de un beso y no se vaya.

A veces junta lentejas para darme una sorpresa,
y sé que si pudiese haría revivir a Houdini
para que nunca se acabara la magia.

Se duerme a mi lado,
y yo no le dejo soñar.
Lo arrastro para que me cuente un cuento,
o me diga cosas bonitas
antes de cerrar los ojos
y entrar en fase REM.

Mi compañero y yo a veces no sabemos que comer, cenar,
a dónde ir o que película ver.
Discutimos por quién pone la lavadora,
o quita el polvo.

Solo tú sabes cuando miento
con tan solo mirarme a los ojos.
Solo tú sabes como al mismo tiempo
hacerme reír compulsivamente
o sacarme de quicio.

Me conoces tanto
que ya no te sorprenden mis arrebatos, impulsos,
o cruzadas absurdas.

Creo que te he besado en todos los monumentos de la ciudad,
y creo que ikea debería tener una sección con nuestros apellidos,
creo que tenemos la misma poca paciencia,
creo que cuando tu mano está lejos de la mía
me siento manca, coja, incompleta, medio muerta.

Creo que muchas veces te he fallado, decepcionado,
como se suele decir no he estado a la altura.

Y siento que tú has estado ahí hasta cuando yo ni estaba.

Me hace especial gracia cuando decimos palabras
al mismo tiempo,
cuando estamos irritables porque tenemos hambre,
cuando escuchamos los orgasmos de la vecina
y nos entra risa vergonzosa
al mismo tiempo que nos da algo de morbo.

Tenemos la mala costumbre de llegar tarde a los sitios,
de darnos atracones de comida,
de querer ganar en juegos de mesa,
de acumular objetos decorativos,
de comprar libros de segunda mano,
de ser unos nostálgicos de vinilos.
De criticar a los que no quieren pagarte por ser músico
y desean servicios artísticos gratuitos.
De maldecir e insultar a otros conductores.

Y sé que a veces te saturo al máximo,
porque parece que nunca es suficiente y
siempre te pido la opinión de lo que escribo,
siempre te pido que me corrijas los deberes,
o que ayudes con algún ejercicio.


Pero sí después de todo hemos sobrevivido,
y sigues conmigo
no me caben dudas o interrogantes en el corazón,
porque tengo la certeza de que
somos compañeros de vida.

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