miércoles, 24 de agosto de 2016

Nuestra casa





El mar clamoroso y sediento.
El mar tiene una sílaba y tres letras.
El mar nos expulsa,
nos engulle.

Agonizan las rocas erosionadas,
y cada golpe, y cada golpe,
no soportan decir en alto
lo que todos estamos pensando.

Lo que nadie dice por miedo, pudor o credo.
Lo que es etéreo, lo que se hunde en la arena.

El mar es mi madre,
El mar es mi padre.

Anoche fui a la que era nuestra casa,
a  lo que es una parte de nosotros.

Todo estaba cambiado,
viven otras personas.

Han reformado el porche,
el jardín solo es césped
ya no hay jardineras con flores.
Ya no está nuestra palmera.

El mar clamoroso y sediento.
El mar tiene una sílaba y tres letras.
El mar nos expulsa,
nos engulle.

Yo crecí en esa casa,
en ese lugar
que se ha convertido en otro.

Todo está cerrado y oscuro.
El corazón amortiza el impacto.
Le doy la mano a mi amiga, huele a jazmín.

No reconozco esa casa,
pero se que crecí allí.

Cierro los ojos y vuelvo,
abrazo la palmera.
Te imagino embarazada
conmigo dentro subiendo las escaleras de la terraza.

El mar es mi madre,
El mar es mi padre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario