viernes, 20 de mayo de 2016

La estatua de la libertad






Estoy sentada en las escaleras del metro esperando a que sean las 23.33.

Enfrente de mi hay una mujer esperando subir al vagón. Leggins, chaqueta violeta y una bolsa de plástico. Tiene la cara cansada. Está de pie. Ella es la estatua de la libertad un jueves por la noche esperando subir al metro después de una larga jornada laboral. Ella es la madre de todos los huérfanos. La hija de todas las violaciones. La primera mancha de menstruación. El primer aborto clandestino.

Nos bajamos en la misma parada. No me despido de ella. No le confieso que le escrito unos versos. No hace falta que nos digamos nada, porque nos hemos mirado y así nos basta.




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