miércoles, 20 de abril de 2016

El último abrazo





Tienes alfileres en los ojos
y se me clava tu mirada.

Podríamos ser dueños del infinito
pero preferimos amar
y así descalzos de fe
romper las alambradas
que nos separan del sueño.

Cruzo la ciudad en un autobús
abarrotado de anónimos
que en silencio peregrinan
a su muerte diaria.

Quiero tocarlos.
Quiero darles un abrazo de anónimo a anónimo.
Quiero decirles que no se preocupen.
Que vamos a morir
pero que todo esto servirá de algo.
Quiero promover amor
que inhalen vida.

Pero hay algo que no me deja.
Parece que llevamos una señal de stop cosida  en la frente.
Veo sus cicatrices. Me la veo a mi todos los días en el espejo.
El agotamiento cotidiano es como un árbol obligado a crecer en cemento.

Escuchó los llantos de un bebé,
las persianas están bajadas.

Cada lunar de tu cuerpo
es una galaxia.
Exploro las constelaciones de tu espalda.

Aforismos que dan vida para luego quitarla.

Hay tantas formas de amor
como calcetines perdidos en la lavadora.

Incluso hay personas echas de arena
que se aman entre sí
hasta que el viento las barre.

El polvo vuelve a ser polvo.

Transformo quemaduras
en tatuajes.
Pensamientos en palabras.

Somos la magia de Cortázar.
La sordera de Beethoven.
El cuchillo afilado que todo lo corta.

La ventaja del poema es que
siempre hay tiempo para reescribir.

Me gustaría hablar de tantas cosas,
de tantas neveras vacías.
De amor en conserva.
Cualquier día aparezco envasada al vacío
para darte un último abrazo.


2 comentarios:

  1. Pasión extrema, radical, como suelen ser tus poemas, y con una ternura en el fondo, muy en el fondo, que lo deja a uno suelto, casi libre.

    Abrazos

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  2. pero qué hermoso...me dejaste muda en mitad del temblor

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