jueves, 3 de marzo de 2016

Suicidio poético en 29"





Ícaro se sienta en mis rodillas,
y le explico porqué no pudo volar.

Me hace preguntas sobre el mar,
entonces mi voz se vuelve tierna.
Le hablo sobre las sirenas que
avisté de pequeña,
sobre la sensación de meter los pies entre la arena.

Aparece Ofelia, desquiciada,
me cuenta que Hamlet le ha devuelto las cartas,
y que va a morir de (des)amor.

Es curioso como una palabra te conduce a otra.

Morir. Enfermedad. Diabetes. Tarta. Hambre.

Y si hablamos de hambre, pienso en tu cuerpo.
A veces me caen pensamientos en forma de semáforos,
me pesan tanto en el bolsillo que se resbalan
hasta caer convertidos en una gota de lluvia
que se aplasta a cámara lenta contra el asfalto.

Ahora la luz se vuelve gris,
aparece Stravinsky fumando
y con un enfado de tres pares de cojones.

Me pregunta qué coño le pasa a la música actual.

Le pido que se tranquilice,
y Cortázar le lanza una taza de café a la cara.
Escuchamos orgasmos de fondo
y es Joyce Mansour follando con la muerte
en la habitación de al lado.

Alicia ha vuelto,
y nos trae más opio.

Suicidio poético en 29 segundos.


1 comentario:

  1. Joé, me ha encantado el poema. Y los homenajes también. Con todo este mar de sensaciones que lleva. Vigilaré con los semáforos. Intentaré no pensar en nada actual.

    Salut.

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