miércoles, 3 de febrero de 2016

El otro lado




Hay días en los
que me desgarro despacio.
Asisto con solemnidad al funeral
de algunos sentimientos.

Escribo lo que me grita el esófago
porque las huellas de luz
que a veces dejo,
se borran en la inmensidad del asfalto.
Observo al indigente dormido en un banco,
a la señora con bolsas del mercadona,
a la niña jugando con la pelota,
y la madre chillando que tenga cuidado,
cómo si fuese la madre de todos nosotros.

Observo un mundo tan ajenamente propio
y absurdo que la única respuesta de mi ser,
es cruzar al otro lado del semáforo.

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