jueves, 7 de enero de 2016

Sexo, tranquilizantes y otros extravíos




*

Voy en el autobús en busca de un CD que solo está en la otra punta de la ciudad.
Enfrente hay sentada una mujer de unos 70 años,
extrañamente me recuerda a mi misma.

A veces no hay mayor reflejo que un desconocido para vernos a nosotros.

*
Otro atardecer,
otra agonía,
otro orgasmo,
otro vaso de vino,
otra vida.

*
No me molesta mirarme al espejo y escupir,
yo al menos lo admito.

*

Hace un viento muy extraño. Sin frío ni calor.Templado.
Y molesta al mismo tiempo que parece imprescindible.
De pequeña me daba miedo el sonido del viento.
Ahora sin embargo me recuerda a algo bueno,
porque siempre he pensado que el viento arrastra todo lo malo.

*
Siento no ser como tú,
no ser como ellos esperan.

Me salen flechas de los ojos
que acaban por clavarse en tu pecho,
la sangre que derramas solo es néctar para cuervos.

Hablo de oscuridad porque la inhalo
me masturbo en silencio con luz porque la exhalo.

*
La melancolía no trae nada bueno,
en cambio tus ojos me regalan vida.

*

Al borde del abismo como cuando Tulla disparó a Munch.
Y la lavadora no para de dar vueltas,
el teléfono suena,
el semáforo cambia de color,
la maldita urbe es ajena al dolor humano,
y sigue en movimiento.
Se mueve tanto que descompone el movimiento de tus párpados,
hasta que todo tu cuerpo entra en órbita
y lanza un s.o.s en busca de algo que nadie entiende.
Allí te quedas inmóvil dentro de un escaparate,
esperando no se sabe muy bien qué.

*

Nos venden felicidad a largo plazo,
con intereses y mierdas que no entiendo,
nos venden ropa,
nos venden comida,
nos venden arte,
nos venden sexo,
nos venden libertades,
nos venden opiniones.
NOS VENDEN.

Por eso hay que recordarles,
que no estamos en venta.

*

Hay días que me siento como una octogenaria.
No hace falta decirte porqué.
Pero me explico.

He vivido muchas vidas juntas en estos 26 años,
tantas que a veces tengo miedo de mi misma,
un aborto metafísico continúo.

Mi padre tiene la misma voz gangosa que Panero,
será porque comparten medicación para una cuerda locura.
A veces despierta de su mundo y nos habla como si estuviese aquí,
luego vuelve a ese lugar de extraño suicidio.

Mis genes me han traído Diabetes.
Subidas de azúcar y visitas a urgencias,
con esa sala blanca donde el oso polar me saluda.
Mierda de azúcar que me jode las emociones, la vista,
los riñones, el páncreas, la vejiga, los pies, las articulaciones.
En definitiva, la vida.

*

Jóvenes y anti-depresivos 2.0:

Sigo tomando Tranxilium aunque sea adictivo,
porque a veces no duermo pensando en cosas absurdas.
La taquicardia para
y es entonces cuando sueño con nada.



4 comentarios:

  1. Es bueno pensar en que "el viento arrastra todo lo malo" y que es posible soñar "con nada". Es bueno todo lo que sucede, incluso hasta que suceda algo malo, aunque a veces lo malo puede matarnos, y entonces ya no habrá forma de decirlo; y esto último,quizás, será lo mejor que nos podría suceder.

    Abrazos

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  2. Las lavadoras son cabronas y les importa nada. Afortunadamente están ahí Panero, Baudelaire, Nietzsche, qué sé yo.

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