martes, 10 de noviembre de 2015

Niña de mamá








"Con una ligera mirada me liberas.
Aunque me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo a pétalo, mi ser,
como la primavera abre con misteriosa destreza su primera rosa"

E.E.Cummings




El primer latido fue en el vientre de mi madre.
El segundo latido ahí mismo.

Salimos del vientre materno
para seguir latiendo.

Hasta que se desquebraja.
Navajazo.

Y pensamos en el pum, pum.

Pum.

Pum.

Deja de hacerlo y todo son alientos negros.

Estamos rodeados de muerte,
a veces la siento a mi lado.
Me acaricia,
me dan escalofríos.

El circo continua
con su misma mierda de música.

Tan jodidamente mayores a los 25.
E.E. Cummings abofetea a la realidad.

Ofelia es una niña pesada,
la culpa de su locura no la tiene Hamlet,
la tiene el propio Shakespeare.

Dios, el creador, el guionista del mundo,
los hilos, alá, buda
o como coño lo quieras llamar es el puto culpable.

Pero seamos honestos.
Dulce muerte entre flores.
Delicada Ofelia río a bajo.

Tengo ganas de llorar y punto.

Tengo ganas de volver al vientre materno
y seguir pum, pum.

Niña de mamá.

Pum.


1 comentario:

  1. Sentir cerca la muerte, o mejor, tener a un costado nuestro la muerte, es tanto como no olvidar que no somos inmortales, y que es mejor no dejar nada para hacerlo después, porque en realidad no hay futuro en este mundo abofeteado por E. E. Cummings.

    Pum Pum, abrazos, compañera de ruta.

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