martes, 17 de noviembre de 2015

Blasfemia astro-física







Olvidé las bragas en Júpiter.

Me sumerjo en las sábanas,
siento tu órbita dentro de mí.
No me cantes Blue Velvet.

Asteroides que me rozan la piel.
Excitada como una niña cualquiera en el Líbano.
La muerte es lo cotidiano.

Escucho tu respiración agitada
como si fuese algo más que oxitocina condensada.

Gravedad cero.

Flotamos en mitad de la habitación.
Dos cuerpos crucificados que forman uno.
Santificado sea el orgasmo.

Muy despacio.
Soy un agujero negro que absorbe al universo entero.

Polvos astro-físicos.

Tu lengua me perturba hasta al fondo.
Me resbalo hasta agarrar la almohada
o es ella quién se agarra a mi.
Bomba lapa.

El espíritu santo en mi boca excomulgada.
Blasfema como el éxtasis de Santa Teresa tallada por Bernini.
Cómemelo todo que yo no soy de mármol.

Estoy hecha de millones
de desgracias ajenas,
de mugre de estrellas,
de células supervivientes,
de células muertas,
de una pizca de suerte.

Y si miras dentro de mis ojos
a parte de unas cuencas vacías,
verás una sonrisa
y un estercolero de vidrio sin fondo.


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