sábado, 9 de mayo de 2015

VI. Agonías




(I) 

Cierro los ojos
y veo tu cuerpo desnudo como una aparición mística. 
Crucificados follamos. 
Santificado sea el orgasmo.
Amén.


 *

 (II)

Tu cuerpo, un mapamundi.
Soy tu hemisferio norte.



 *

(III)

Voy a quitarme la ropa y prenderme fuego.

Porque soy eso. 
Cenizas. 

Tengo tanta rabia que destrozaría todo lo que hay a mi alrededor.

Wronsky merece morir, Anna no. 

Voy a ser tu demonio. 

Mi cuerpo, mi boca,
mi clítoris 
es tu infierno. 

Siento un asco tan profundo que apesta a náusea post-orgásmica. 

La cobardía es tu sino, pero aquí estoy yo 
con las vísceras colgando del balcón. 

Te voy a enseñar lo que son las entrañas. 

Te voy a descuartizar el corazón.

Y lo guardaré en formol, junto a mi mesita de noche para no olvidar nunca que te odio.

*

(IV)

Mahler duele 
como tú.

La indiferencia no es amor,
es una sentencia.

Ante el tráfico,
los smartphones,
la señora que me empuja en el autobús.

Las limpiadoras de mi trabajo que son las más amables conmigo.

Mi padre que sigue siendo él pese al tiempo y su medicación. Aunque a veces lloro porque no lo reconozco. Y él tampoco se reconoce.

Me voy.

Y tú que estás detrás de la tormenta, detrás de los satélites, cables,
y me escuchas,
y sólo tienes palabras amables aunque te pases el día enfadado porque ella se fue.

Me hablas porque yo no puedo hablar. 

Porque tengo tanta mierda dentro, que me estoy inmolando a diario.

Y no paras de hablarme,
y estás cuando nadie está.

En esos momentos me haces sentir digna.

Me vuelvo humana por un rato. Aunque no te mire a la cara. No me hace falta.

Me duelen los huesos,
un día seré vieja y gorda,
pero juro volar hasta evaporarme. 

 *

(V)

Últimos versos.

Les hablé de Beethoven 
y solo entendieron que su padre era un borracho.

Y el mio un fracasado enfermo. Al que adoro.

Quiero mirarme al espejo
y ser esa niña que no tenía vergüenza. 

Payasa sin fronteras.

La luna enmudece en un vaso de cristal.

*

(VI)

Y otra vez,
gracias. 



1 comentario:

  1. cuando se escribe con las entrañas y sin máscaras el lector sólo puede decir gracias.
    muchas gracias. un abrazo bien fuerte.

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