martes, 30 de septiembre de 2014

La niña que no sabía escribir

Bertil Nilsson


La niña que no sabía escribir subía las escaleras al revés,
le fascinaban los colores y la purpurina.

Se vestía de grís para no destacar sobre el cielo,
no hacía caso a los semáforos,
y normalmente gritaba de alegría cuando veía comida en su plato.

A veces soñaba con domar a un caracol gigante
y conducir un sidecar.

Pero se conformaba con tejer palabras,
no sabía lo que era un lápiz.

Tejía palabras en su ropa, en la colcha,
en cualquier tela.

Las yemas de sus dedos eran láminas de estaño. 

Pero no sabía escribir en papel.

Cuando alguien le preguntaba porqué,
decía, que se le quedaba corto.

"Necesitaría un papel permanente de mucho grosor,
y por supuesto bastante largo"

La niña que no sabía escribir en papel
se enamoró de un niño pájaro,
pero esa es otra historia.

Esa niña,
cosía ropa por 5 céntimos la hora,
e iba siempre descalza.


3 comentarios: