martes, 29 de julio de 2014

El niño-pájaro

 
Anidas amor.

Tus plumas oscuras tienen canas,
pero vuelas como el primer día que saliste de la jaula.
Vuelas con intensidad y locura.
Cualquier día me crecerán las alas de estar a tu lado,
aunque siempre vaya vestida con el pijama.

Los coches vuelcan en la carretera,
tu los observas desde la altura.
Lo cotidiano para ti no existe.

Al principio tuve vértigo,
pero me acostumbré a tus alas.

Eres mi refugio.

Me proteges de mi misma, del mundo entero,
de los horizontes enfermos.

Levitas en el aire, nace un brillo en tus ojos,
el sol y el viento atraviesan tu ser,
te conviertes en efímera eternidad.

Deliramos juntos, extasiados de tanto volar.

Te dan ataques de risa porque eres un niño pájaro
y no comprendes las estupideces mundanas.

Cuando la rutina te atrapa escupes sueños en formas de humo,
hasta que los cigarros se vuelven cajas de cenizas.

Acurrucarme entre tus alas
es volver a la infancia,
cuando sonríes de manera tan ajena,
tan pura que tu sonrisa insulta al mundo,
contagiando tu despreocupada felicidad
a las otras personas del supermercado
que nos miran atónitos de envida.

Quién fuese niño pájaro.

Se te cae alguna pluma,
la recojo en silencio y observo tu quietud.

Entonces las voy guardando como un tesoro,
las escondo por toda la casa,
para descubrirlas a diario
y volver a ver una parte de ti.
La irrealidad es besarte y no volar.

Niño pájaro no dejes nunca de ser niño y de ser pájaro.
No dejes nunca de estar a mi lado.

2 comentarios:

  1. Has cantado ahora en otra tesitura, muy diferente a muchas de las anteriores. Hoy escuché suavidad y ternura en tus palabras.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Ains...
    Yo también sé lo que es tener a un niño pájaro.

    Un abrazo! :)

    ResponderEliminar