domingo, 15 de junio de 2014

Post-apocalíptica





Inacabados son tus ojos.
Infinita es la música.

El drama cotidiano
se resume a un leitmotiv.

Lloramos destierros emocionales,
acumulamos salidas de emergencias y otras mierdas.

A veces siento que el mundo está perdido en sí mismo.
Los semáforos no paran de gritárselo a la mujer del carrito.

Nadie te mira en el autobús.
El fin del mundo son las inmobiliarias bancarias.

Lo irracional se puso de moda como los piercings
o los telepredicadores.

Yo solo vendo humo,
una quimera de pelo rizado.

Un instante y la muerte se salta un stop.
Las cenizas escriben nuestro nombre en el tiempo.

Mi vagina es post-apocalíptica como tu lengua.
Quiero hacer un holocausto sobre las sábanas.

Pero hay noches en que sólo soy un mueble más
cogiendo polvo en una habitación
que se muere de soledad y silencio.


2 comentarios:

  1. (Y a pesar de todo, ella se basta para dar sentido a tantas cosas.)

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  2. Que saquen el plumero pronto. No puede uno quedarse tirado recogiendo polvo

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