miércoles, 25 de junio de 2014

El derrumbe




Lo cotidiano nos arropa hasta desvestirnos.
En el autobús solo somos sombras diarias.

Somos ruinas de lo que fuimos,
seremos búnkeres de lo que sobreviva.

El caos es tu cuerpo perforándome.
Escribo porque mis ovarios se retuercen.

La voz interior se resume al orgasmo.

Los anuncios de la Agencia Tributaria son un gran vómito,
la clase obrera no roba, la clase obrera resiste.

Colecciono trozos de palabras,
entonces hay un parto de metáforas
que solo la noche oculta en tus pupilas.

Mis divagaciones son consecuencias post-orgasmicas.
Hiroshima, mon amour.

Me pregunta el señor de la ventanilla
si estoy interesada en ser cliente de Bankia.

Los muertos de Vietnam todavía lo gritan:
Todo es una puta broma cósmica.

Dios nos libre de pensar.
El fútbol es otro ansiolítico de la era moderna.

Escribo lo que el clítoris escupe.
El aliento me lo dan los versos;
las ganas de matar, la injusticia.

La frustración
me hace crear pájaros de aire con tus pestañas.

El azar es tu sonrisa.

Agonizar es ir a una biblioteca pública
y ver el libro de Belén Esteban entre los más leídos.

Mi sentencia:

La poesía no da de comer,
la poesía da hambre y derrumba ciudades.


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