domingo, 11 de mayo de 2014

Atmósferas orales



Llevo días fundiendo bombillas, 
literalmente.

La madurez es Wagner,
por eso no quiero crecer.

A veces hay grietas que no se cierran,
coagulan vida.

Nos disfrazamos de sombras,
de facebook, de twitter,
de libros, de ropa,
televisores.

Lo realmente cruel es la inquietante realidad
cuando miras los ojos de quién tienes enfrente.

Y le ves el alma.

Se te quiebran las palabras,
el aire te cruza toda la cara
hasta que recuperas el aliento,
y vuelves a ser sombra
en el abismo infinito de tus labios.

Vamos en el coche,
hay atasco por el puto fútbol.

200 niñas han sido secuestradas en Nigeria,
el viento escupe
y mi pelo son hilos de incienso
balanceándose en el caos de tu cuerpo.

Todo un instante se fulmina con el silencio
musical que te estremece las entrañas.

Los edificios chillan masacre
contaminados por la publicidad tóxica.
El infierno es un diabético en McDonals. 

Atmósferas orales.
Vota, vota, vota, vota.
A ver si explota.

3 comentarios:

  1. Peco de mecerme en sombras coleccionando libros que nunca tengo tiempo de leer. Cuántas verdades.

    Besos

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  2. Siempre me fascina como mezclas poesia y actualidad. Jodo...si la madurez es W..
    Bisous ma petite

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