miércoles, 23 de abril de 2014

In(solencias)



Y nos crucificamos por puro placer.

Nuestros cuerpos hablan el idioma del sudor y del sexo.
Del orgasmo más puro que jamas hayas sentido.

Ni la heroína te dio tanto placer como yo.

Así es como andamos: descalzos con los ombligos rozándose.

Más sucio que cualquier vertedero, más puro que cualquier parto.

Hedonistas del cuerpo con nombre propio.

Desquiciado placer remunerado en lascivia.

Hilos de saliva y marcas en el cuello.
Forenses del olor del sexo.

Excitados como un pirómanos en la cama.
Fuego es tu boca...
Fuegos nuestros labios.

Mi vagina aúlla hambrienta.
Voy en el metro y todo es una masa de carne flotando en el holocausto de mis piernas.

Me sangran los ovarios y el corazón.

2 comentarios:

  1. me encantó. apesta igual que una madriguera cerrada donde sólo cabe el vicio, el sudor y carne desgarrada.
    un abrazo.

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  2. El dulce sabor del vicio...

    Te quiero, bonita.

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