viernes, 14 de marzo de 2014

Pizarras





Esnifamos versos por no morir de deshidratación.

Mutilamos miradas como el tiempo erosiona la tierra.
Tengo huellas de pájaro besándome los párpados.

Y la rutina doméstica nos hace comer metáforas,
hasta que el corazón se arruga de tanto exprimirlo
convirtiéndose en lirios negros.

El aire nos expropia la mirada
y acabamos fusilados contra el asfalto
como gotas de lluvia huérfanas.

Nos hundimos con ternura sobre las sábanas,
la oscuridad acaricia los contornos de nuestra piel.

Afuera hay otra infancia quebrada fabricando ropa para Zara.

Líneas, gemidos y exorcizamos el amor húmedo
que mancha de crudo rojo la señal de stop.

Y otra noche más, tenemos que matarla.
Brindaremos con el oxido de tu sangre.

No hay más horizonte que la pizarra de Pizarnik.




6 comentarios:

  1. "No hay más horizonte que la pizarra de Pizarnik"

    Muero de amor con ese verso.

    Un beso!

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    1. :) gracias bonita!! Muchas gracias por comentarme siempre ^^

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  2. Que verso de cierre tan desalmado. La pizarra de Pizarnik tiene tanta sonoridad rotunda como desasosiego.
    Y las metáforas devoradas en ese día a día. Cierto.
    Saludos.

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  3. Crudo fumar de versos, un lúgubre manto sobre el alma y sin embargo se destila una ráfaga de dulzura. Me quito el sombrero. Y sí, brindemos ante ese horizonte.

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    1. Brindemos!!! Gracias por la visita! :) Tus palabras también tienen dulzura...

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