lunes, 31 de marzo de 2014

Incendio en tu boca



Hay días que toda la habitación huele a humo,
será del aquelarre en tus legañas.

Podríamos quemarlo todo absolutamente todo,
y hacer un altar de cenizas
para que el viento las consagrara polvo de humanidad.

Entonces nos ataremos los pies y las manos por propia voluntad,
y como flores locas germinaremos una nueva especie.
Más inútil aún que la nuestra.

La poesía está dulcemente afilada
como el bisturí que abre heridas o las sutura.

El odio gratuito se extiende como el humo,
lo aspiramos desde niños
y aprendemos a odiar al prójimo. 

Mátame hoy que hay niebla en mi útero
y nadie cierra la maldita puerta.

Hipocresía poética es hablar de tulipanes
cuando hay pobreza infantil.

Tenéis violencia en las calles
porque las cultivan vuestras leyes.

Terrorismo es despertarme
y no verte en la cama.

Terrorismo son las preferentes.

Hay jirafas destrozándome los ovarios,
y aquí estoy callando.

Al borde del precipicio me preguntas
si sigo esclavizada en el atardecer de tu mirada.

El hombre que dibuja estrellas sobre mi cuerpo
uniendo los lunares,
se inmola en la cama por las noches.


4 comentarios:

  1. por si quedaba algo de hipocresía tú la has fulminado con tus palabras. Besos

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  2. Hay tanto por quemar, tanto por convertirlo todo en humo. Pero bueno, después de sentir la urgente necesidad de quemarlo todo, aparece el agua para hundirse en ella hasta obtener el silencio más ensordecedor, y hacer, luego, ya no con cenizas sino con las sombras provocadas por el ensordecedor silencio, esa otra obra de la destrucción postcalma.

    Abrazos.

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  3. Curiosa tu poesía, mezclas cosas muy interesantes. Siempre intensa..
    besos, intensidad mil

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  4. Un poema para enmarcar y para golpear fuerte en la cara a tod@s es@s hipócritas que nos rodean.

    Bravo.

    Abrazos.

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