martes, 4 de febrero de 2014

Escombros

 



"Somos parecidos a esos sapos
que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse,
doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo."
(René Char)



La vida es un intermitente,
un soplo de aire,
cinco minutos en el baño,
relojes y su incompetencia.

El mundo tiembla ante el semáforo.

Pisamos charcos de ingratitud.

En vez de lágrimas tengo nieve,
se me han congelado las pestañas
y no puedo cerrar los ojos.

Puta poesía extraña que me consume
como un adicto a la cocaína.

Construiremos árboles de cenizas.

La desesperación tiene tu nombre.

Hay tanto odio que los niños vomitan en el parque,
los curas siguen rezando.

Tus labios son el holocausto de mi clítoris.

Hay tantos gemidos que se estrangula el vacío.
Rodeamos la muerte de asfixia.

No me gustan las rejas en las ventanas de los hospitales.
No me gustan las cárceles,
los presos tienen sentimientos.

Bailan las cortinas cuando nadie las mira.
El polvo se acumula en los muebles y en nuestro cuerpo.

La educación capitalista crea máquinas.
Amor líquido.
Amor de usar y tirar.

Tu y yo perpetuamos lo infinito.
Somos los escombros,
la raíz de la ingravidez,
el valor de los lúmpenes,
el vaso que cae al vacío y no se rompe.

Nos revolcamos entre lascivia y pudor,
hambre y muerte,
sexo y religión,
luz y penumbra.

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