martes, 17 de diciembre de 2013

Quimérico horizonte


  
Los versos me muerden la lengua.
Que se coman el mundo que yo vomité la luna.

Soy hija de la niebla.

Me salen monstruos de los ovarios
por eso sangro, escribo, respiro, gimo.

Que le cuenten a la dignidad dónde perdió su ropa.
Desnuda se tambalea por el metro.

Yonkis riéndose en el parque como
pájaros bailando en el cielo raso.

El viento está ebrio,
hay francotiradores en las nubes disparando lluvia.

Cristo vive en un descampado,
y María trabaja en el club de a lado.

Me llama la cordura al teléfono
pero le cuelgo.

La locura me besa,
y me fundo con lo desconocido.

Las palabras solo son un esbozo
en el quimérico horizonte donde habitan tus ojos
y miles de puños en alto.


3 comentarios:

  1. que espere la cordura.

    Me ha encantado lo de Cristo y María.

    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Muy hardcore, muy transgresivo. Me gusta ;)

    ResponderEliminar
  3. Pedazo poema, ¡poema explosivo! Tengo la sensación de que caen granadas.
    Siempre me alucina la potencia de las imágenes que creas, como los yonquis, los monstruos de los ovarios y la de María. Es verdad, es mucha verdad. Las palabras son esbozos, y poco más.
    Saludos.

    ResponderEliminar