miércoles, 18 de septiembre de 2013

Precipicios


  

Tus ojos tiene el sabor del invierno.
La música es un laberinto sin salida.

Somos gotas de lluvia, y quiero llover contigo.

Se rompieron las palabras de tanta poesía muda.
Que rabia dan los versos incompletos,
siempre al borde del precipicio.

Vértigo.

Y me besas.

Tan dignas como putas, las palabras se pudren en el congelador.
Demasiado tiempo nos roban los telediarios.

El tiempo no perdona, el tiempo condena.
Los relojes son verdugos de lo insoportable.

Miro de frente a las metáforas cada noche.
Así me convierto en infierno, por eso me ama el odio.

Se escuchan la agonía en los gritos de gol.
La clase obrera naufraga frente al televisor.

Y otra vez caen enigmas del techo que llevan tu nombre.
La ciudad y yo nos desnudamos como viejas extrañas.

Tus manos arrastran mis bragas, rompemos la luna
y la muerte se pierde entre sábanas.

Nacemos desnudos para pagar el ataúd.
Ninguna madera me tapará el cuerpo.

Pueden llenarme la boca de espejismos,
que no existe tanta niebla para callarme.

4 comentarios:

  1. Y por favor, no calles jamás.

    "La ciudad y yo nos desnudamos como viejas extrañas" no words.


    Besos guapísima :*

    ResponderEliminar
  2. Tanto tiempo sin pasarme y justamente vengo cuando acá en mi vida comienza a entrar el invierno.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. "El tiempo no perdona, el tiempo condena.
    Los relojes son verdugos de lo insoportable."...

    Por eso la relatividad del tiempo y la mente. Por eso se hace tan largo lo aburrido, lo doloroso, lo horrible... Los relojes no paran, y el tiempo condena, y uno llega a ser un despojo antes de morirse... Si no pusieras estas perlas, no darías pie a un puto pesimista como yo a decir estas cosas tan feas... Un beso Loba...

    ResponderEliminar
  4. Llover junto a alguien en un precipicio hará más dulce la caída.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar