viernes, 9 de agosto de 2013

Lo extraordinariamente cotidiano



“Negarse a que el acto delicado de girar el picaporte,
 ese acto por el cual todo podría transformarse,
 se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano.” 
(Cortázar)
 
Hay que entregarse a lo cotidiano,
ser magos de la rutina
y convertir esos estrechos labios en sonrisas.

La felicidad es poder abrir los párpados otro amanecer.
Es abrazarte sin motivo, aunque podría dar uno cada instante.

Nos empapan de publicidad para seguir viviendo,
rasgaremos juntos cada mentira de su bandera.

El único sosiego que tengo es cuando las murallas de cemento dejan de quemar
y solo hay un horizonte frente a mi: Tu.

Coordenadas en nuestros cuerpos.
Dame explosivos para volar el espacio-tiempo.

Quiero estar siempre contigo.

2 comentarios:

  1. Has abierto esa puerta cortazariana en que el detalle es todo lo que importa.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. me citas a Cortázar y te plantas con este poema no-más... hay que aparentar aquiescencia y renegar de pleno, lo cotidiano es materia de expertos...


    Besazos guapa!

    ResponderEliminar