lunes, 25 de febrero de 2013

Poesía carnívora



 
Y es entonces, cuando caen esos látigos del cielo,
es ahí cuando el mundo se acaba.

Parecen azotar los espejismos de nuestras sombras.

Tenemos que morir para volver a nacer.

La poesía es carnívora y me devora las vísceras.

A ser hija de la lluvia me condenaron mis padres,
y un trueno me hizo encontrarme a tu lado.

Falsos ídolos escupen tinta.
Yo escribo con la sangre de mi herida.

Nietzsche sigue descuartizándome en sueños.

Eres tu el que ilumina mis días y oscurece mis noches.

Te quiero.


PD: Me encanta llorar contigo viendo pelis, y me encanta que nos de un ataque de risa en la cama y no podamos hacer nada más que reír :) 


7 comentarios:

  1. Falsos ídolos escupen tinta
    Yo escribo con la sangre de mi herida.
    Dios eres magnifica fuente de inspiración.

    ResponderEliminar
  2. "Parecen azotar los espejismos de nuestras sombras"
    Sin palabras,

    ResponderEliminar
  3. Del llanto a la risa, como del amor al miedo, y como del tanto al demasiado, así, la poesía se hará de carne para la carne.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  4. la pd, son los mejores versos que he leído en mucho tiempo.
    un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Catarsis, catarsis!

    El P.D es precioso :)

    Besos guapa.

    ResponderEliminar
  6. Bueno bueno, te dejo de leer unos días y me arrebatas...Eso está bien...Falta de tiempo, mi pequeña Medusa.
    besos catarticos

    ResponderEliminar
  7. Y lo bien que te quedas después de llorar a moco tendido mientras el otro se ríe por lo "bajini"...eh?! ;)

    Besazo!

    ResponderEliminar