miércoles, 2 de enero de 2013

Traición domesticada




Esclava de su soledad recurrió a la traición. Dejó a los libros en una esquina llorando para tragar el ácido nocturno disfrazado de sonrisa.

Podría decir muchas cosas de ella, pero prefiero no decirlas, porque su sombra, su recuerdo es tan triste, frívolo y extravagante que los gatos gimen cuando se mira al espejo.

Amor es una palabra que por mucho que lo intente no conseguira entender, porque vive allí donde los sentimientos son pellizcos molestos. Cualquier implicación emocional es un pacto convencional socialmente aceptado, ella simplemente, no acepta, prefiere mantenerse al margen.

Llegó a decir que yo estaba enamorada de ella. Quizás estuve enamorada de ella metafísicamente como lo estoy ahora de mi cobaya... La realidad supera a la ficción. Y después de escribir todo esto necesito una copa, porque es puro surrealismo como ella.

Quizás fueron estas sus razones para desaparecer y ahogarse entre nenúfares. O no, otra opción es que no existira ningún razonamiento, solo su irrealidad la hizo convertirse en crisálida.

Tiene tanto miedo que jamás saldrá de su jaula, porque no sabe vivir si no es filosóficamente domesticada. 

Goodbye Susana!


16 comentarios:

  1. Muy buen texto, al que no logro entresacarle todo el jugo, pero que tiene algunas reflexiones que me invaden y dejan perplejo.

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    1. Es complicado de entender, pero gracias por tus comentarios y por siempre estar por aquí :) ¡un abrazo grande poetas en el ático!

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  2. Bueno, me acabaste de describir. Nuevamente, no creo en el amor. Y encima tocas mi debilidad, Isolda, Wagner...
    Magnifico texto, besos!

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    1. No creo que esta descripción te haga justicia, tu eres transparente, ella no. Wagner no es mi debilidad justamente es todo lo contrario jajaja, besos guapa!

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  3. Amor, junto a felicidad, dos de las palabras que no consigo entender.
    Un abrazo!

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    1. Cuando lo encuentras no es tan difícil de entender ¡Besos!

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  4. Medusa, incluso indignada eres maravillosa. Yo también tuve un desengaño con una Susana, va a ser nombre de mujer fatal..En fin..brillante el último párrafo.

    Besos y Feliz año, que feliz me hace que pase el tiempo y sigamos en el blog, visitándonos y leyéndonos..

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    1. Gracias Miette! La verdad es que a mi me hace mucha ilusión también ver como pasa el tiempo y nos seguimos escribiendo :) un abrazo grande bella hada!

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  5. Tus palabras traen al corazón el recuerdo de Ofelia. No la de los prerrafaelistas, sino una mucho más real, palpitante, con nombre y con pasado.

    Se agradece ese Wagner tan Wagner y tan anti-Wagner a un tiempo que es el de "Tristan und Isolde".

    A veces tus palabras duelen de puro bonitas. Un abrazo.

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    1. Si que es real, tan real que su realidad la hace irreal. Soy totalmente anti-Wagner jaja... Muchas gracias pero las palabras no hieren tanto como la metáfora. Un gran abrazo!

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  6. He decidído salir de mi "jaula"este finde,buena idea,grácias!:)

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  7. Me encanta. El texto, la música... esa canción me remueve por dentro de una manera...
    Has visto Melancholia, creo entender en tus palabras.

    El amor, sí, la felicidad, también. A veces alguien no puede comprenderlos y eso nos inquieta... pero ¿no es un pacto que todos firmamos, quizá con la vida, tratando de ser algo más que simple carne en camino de la putrefacción?

    Un beso, preciosa, hoy me has dado, de lleno.

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    1. Vi Melancholia, pero a mi Wagner me hace sentir angustia, como la película. Todos firmamos ese pacto, menos ella que no es transparente... es complicado de explicar, pero gracias por entenderme. Un gran abrazo!

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