miércoles, 8 de febrero de 2012

Cráteres entre tus manos



El cielo se oscurece sin premeditarlo.

Algunas palabras se desgastan,
otras cobran más vida que nunca.

Es como si el aire se condensara y no hubiera horizonte.

Sepultados por el silencio;
besos tras la muerte de los párpados.

El viento nos susurra censura,
y me aparta de tus labios.

Los lobos aúllan a la luna porque es una caricia sonora.

Y yo gimo asustada sobre tu lomo
preguntándome estupideces
en mitad de la penumbra.

Mientras hacemos el amor,
un ser hambriento se desvanece
y la humanidad pide clemencia con los pies descalzos.

El último verso se me cae de los bolsillos rotos,
y entonces coso la última palabra
antes de que termine la noche,
para que no se escape el poema y sea tu antojo.


Rêvons, c'est l'heure.

6 comentarios:

  1. Sin palabras, me ha encantado lo de "besos tras la muerte de los párpados".

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  2. Si una cosa envidio de tus versos es el movimiento en libertad. Como caen y se levantan, danzan. Casi siempre en penumbras. Y saltan, de un lado para otro, como un gorrión que va donde le da la gana en el gran bosque.
    "un ser hambriento se desvanece". Y otro.
    Besos.

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    1. Soy caos para los versos, y mi cabeza es caos total. Me gusta tu empatía. Un abrazo.

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  3. Una mágica montaña rusa! ;)

    Besos hermosa!

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