lunes, 22 de agosto de 2011

Esclava del viento





Quizás acabaré como Madama Butterfly haciéndome el Harakiri.
Aunque me hunda en tus babas jamás seré tu esclava,
mi dueño es el viento, jamás olvides eso.

Esclava del océano y mensajera de los dioses.
Cantando entre lobos y bailando sobre tu lomo de lobo.

Esperando a que despiertes, y sacarte del limbo
en el que habita tu alma destrozada,
gimiendo en el horizonte de tu gélida mirada.

Andamos de la mano, perdidos en el laberinto,
huyendo hacía el infinito, entre serpientes que nunca mueren.

El olor de tu miedo a veces te hace sentir muerto,
aunque tu mirada demuestre lo contrario
y me erices el vello al morderme el labio.



3 comentarios:

  1. Lo que no poseemos nos define mejor que aquello que creemos tener: la mirada. Que no tiene dueño.
    De harakiris...¡nada!:)

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  2. Me ha gustado el poema, propio de una escritora con personalidad. Además me ha recordado unos versos que escribí hace tiempo dedicados, precisamente, a la novia del viento.
    Besos

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  3. Gracias Wolf, tranquilo el harakiri para otro día, me han encantado tus palabras!!!Abrazos!

    Carlos gracias por la visita. Curioso mi noviazgo con el viento jeje ;) Besos

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