domingo, 12 de junio de 2011

En un puerto olvidado...




En un puerto olvidado,
como aquel viejo barco,
cada vez más destruida,
sintiéndome completamente vacía.

Pensando en nada,
tirada en la cama,
con alcohol en los labios,
y el iris cansado.

La penumbra eterna y la luz efímera.

Te imagino desnudo en tu polo norte,
con la mano helada en el picaporte
de tu habitación sombría,
allí donde no existe la sonrisa.

Ojalá te arrancara suspiros y caricias,
pero en el fondo sé que te desquicias.

Él no dijo nada, porque no había nada que decir.

Y yo sigo aquí como la golondrina asustada,
emigrando de boca en boca,
con el puño el pecho, sintiéndote deshecho,
añorándote a cada instante, utilitarismo frustrante.

El faro del puerto olvidado,
entre caleidoscopios de papel,
cada vez más frágil ser,
todavía con ganas de beber.

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