sábado, 7 de mayo de 2011

Una noche en la India



Tengo ganas de gritar y romper un cristal,
pero lloro un llanto tenebroso,
y tiemblan los párpados a sabiendas.

Miedo, miedo, miedo.

Es lo que me frena, es lo que te frena.

La luz solo existe en la penumbra,
y el resto es incomprensible.

Arraño el suelo a ver si te encuentro,
pero las uñas ensangrentadas
me dirigen miradas de auxilio que no comprendo.

Noche solitaria, fraguando en redes indiscretas,
con las pupilas despiertas.

El cráneo colgado del techo,
enagenado por la ausencia de un te quiero.

Cierra los ojos y vente una noche a la India.
Acaricia conmigo la orilla, y sumérgete...

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