lunes, 2 de mayo de 2011

El llanto de Neruda



‘La luz de la tierra sale de de mis párpados.’


Con Neruda en mis manos,
saltan lágrimas desde los párpados.

Resbalan incandescentes,
hacia el vacío eterno de lo inconexo.

La mano entre el pelo,
y el desvarío por el suelo. Palpita el pecho.

Pañuelo de papel arrugado, necesito tu mano.

Atonalidad caótica,
que danza desnuda por las praderas nocturnas.

Es la ausencia la que arrasa mi pensamiento,
como un huracán violento.

Los ovarios me desgarran el bajo vientre,
tengo ganas de verte y quizás matarte.

Necesito un abrazo,
pero la soledad enemiga me abofetea
y hasta de tinta se manchan las sabanas.

En el destierro,
me siento como el último aullido del lobo
en su propio entierro.

Escribo para no enloquecer,
pero la dicha siempre es puta y santa,
amante del delirio y esposa del sin sentido.

Arte incomprendido por los siglos de los siglos...

Mi lengua se desliza entre anarquía,
siempre estaré vacía.

Continúan con la farsa en el escenario de la vida,
autoengaño, sugestión y somníferos,
no matan cocodrilos.

Mira el horizonte violeta,
y déjate caer en los labios oceánicos.

Tengo ansias de vida,
las trompas de falopio
conducen al odio de la guarida.

Me desangro por dentro
y el mundo está contento.

Mierda envuelta en celofán,
payasos en el festival.

Neruda llora en mi cuarto
con versos en los párpados colgados del techo,
que no dejan de bramar histéricos un sollozo ensordecedor.

Grita, que estoy ovulando y tú estás tan callado...
Solitario Huésped de Fuego.

El silencio cómplice, nos hace esclavos,
y las farolas prostitutas no nos dejan a oscuras.

Engullo el llanto de Neruda,
totalmente desnuda,
con un tenedor clavado en la pupilas,
me siento viva agonizando en poesía.

Niña ingenua, mujer perversa.
Imaginando que tal vez me besa....

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