lunes, 18 de abril de 2011

Entre serpientes con tu lengua



Nacen arrugas mientras un niño muere,
la radio se apaga y la humanidad envejece.

Mientras, yo imagino tu cuerpo,
y tú, exploras mis versos.

Los párpados se resbalan y canto la triste balada.
Recuerdo su piel, si alguna vez la toqué.
Ayer tuve un sueño que olvidé.

Lloran los payasos, gritan los mimos.
Entre locura se deshace el nudo oscuro en la basura.

Resbalo por la escalera no sé quién me espera.
El yo no es más que un espectro lujurioso.

Llueven ranas en el eclipse caótico,
es un diario hecho a propósito.

Compresas con alas vuelan por la ventana,
el cielo está en mi almohada, mi sonrisa desgastada.

Tengo ganas de matar, pero el miedo me frena.
No soy ninguna muñeca. No soy poeta.

Esto no es poesía, escucha: Esto es mi vida.

La cuchara está vacía,
y a mi se me ocurre engullir hasta la ultima bala,
para convertirme en metralla,
y escupirla luego de madrugada.

La nube tóxica cubre mis ojos,
que te coman otras los piojos.

Dicen que mi mirada es la de Nefertiti,
pero la ilusión hace tiempo que perdí.

Tengo una cana y mientras,
una niña es violada, todo es una gran arcada.

Cera en los oídos, no hay sitio para el sentido,
la cordura se la regalé entre los últimos gemidos.

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