martes, 26 de abril de 2011

El esqueleto olvidado en nenúfares



La realidad desintegrada,
guardada bajo la almohada.

Escondida bajo la silla,
observo inquieta tu sonrisa.

La sonrisa cabe en alfileres,
y descubro caer en placeres.

La mirada llena con tu rostro,
las lentes misteriosas.

Todo está lleno de moscas.

Se estampan contra la ventana,
y al otro lado ¿qué hay?

Las cortinas se desgarran,
mi ovario se desangra.

Me gusta observarte,
sin ni siquiera rozarte.

El hilo se pierde en el horizonte,
donde el reloj se para y la niebla nos atrapa.

Quimérica fantasía,
impertinente dulce niña.

Dejo el esqueleto olvidado,
porque el arte es deshumanizado.

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