lunes, 7 de marzo de 2011

¿Porqué?



Salgo a la calle, llena de millares de pensamientos contradictorios. Recorro las aceras sin destino fijo, simplemente los pies caminan, y mi mente se amolda al pavimento. Las calles parecen ser laberintos de piedra. Realmente sé a dónde voy, pero la ansiedad me da por querer escapar, querer huir, pero no sé de qué. Quizás esté huyendo de mi misma, y simplemente me dejo arrastrar hasta cuando mis pies cansados dejen de andar.

¿Porqué?

Ni siquiera yo misma me entiendo, y mis pensamientos parecen ser un matojo de zarzas que hieren hasta lo que más quieren, incluso yo misma no dejo de herirme. Me estampo contra muros cada vez más duros, y mi razón, la lógica parece haberse marchado a otro mundo. No quiero que me veas, no quiero que me mires, no quiero volver a herirte.

Mi pulso se acelera cuando pienso en la nada, pero es mejor dejarla. Al fin y al cabo sólo soy una actriz más de este circo al que llaman vida, aunque a veces he de admitir que tengo miedo de todo.

¿Porqué?

Nací para morir, como todos, como nadie. La política cada vez me da más asco, y las arcadas son inevitables. Mi sentencia la vómito en cualquier bandera, porqué ninguna jamás me representará. En mi corazón, en mi mente es dónde existe la libertad, y no en la suculenta oferta que el capitalismo infunde. Pero a veces mi libertad se enreda con bucles infinitos, exiliados de toda lógica que me atrapan una y otra vez, convirtiendo a mi persona presa de impulsos dolorosos y nefastos. Pertenezco a los sinpatria, esos extraños que acaban siendo ermitaños, harto de tanto sucio dinero. La policía me parece el oficio más patético, y la sociedad está narcotizada, pasiva. Todo este circo es patético, y me mata día a día. Pierdo las ganas hasta de respirar, pero sé que algún día podré volar. Las metáforas me desorientan y ya no distingo la realidad sin ellas.

¿Porqué?

Nunca entenderé la arrogancia del Estado. Nunca entenderé lo que quieren realmente, ni lo que esperan los demás de mi. Nunca me entenderé a mi misma. Me paro frente al río seco, y mis pies se inquietan, lo observo sintiendo cerca la soledad. Pensando en como disculparme otra vez, pero no encuentro manera. Ni si quiera sé si leerás esto, pero aquí lo dejo. Estoy totalmente desorientada, sin respuestas, sin preguntas, sin dudas, estoy perdida, ayúdame, aunque sé que tu estás igual o peor. Perdona, soy una estúpida.

Y la eterna pregunta será siempre la que me torture hasta el fin de mi existencia:

¿Porqué?

Me muero todos los días sin darme cuenta...

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