jueves, 10 de marzo de 2011

Complejo de Elektra...

Y escuché unos ruidos, que eran mis latidos y los tuyos, el pulso se aceleraba, y nuestras bocas no se despegaban, nuestras lenguas estaban sumergidas en una lucha de saliva y no encontraban ninguna salida.

Maldito poeta, soy una calavera de bodega, pero soy tuya. El fuego me quema, y mi cama se desvela al sentirte cerca. Si algún día nos vemos, la catarsis pude provocar fuego infinito hasta que nos electrocutemos en el delirio de nuestros cuerpos hambrientos, en el desquicio de nuestra alma extrañada.

Toca mi boca, toca mi alma, y secuestra a mi sonrisa el resto de tu vida.


2 comentarios:

  1. Unos latidos juntos es un sonido maravilloso, y secuestrar una sonrisa me parece algo mágico

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