jueves, 10 de febrero de 2011

Nací una madrugada de lluvia:




Él mira dentro de mi alma desnuda,
y me inquieta su mirada con olor ha hada intoxicada.

Me escupe su bruma desde la urbe,
y yo me evaporo entre el cloro de sus ojos.

Nací una madrugada de lluvia,
noviembre helado pero todo estaba preparado.

El parto fue complicado,
tres vueltas de cordón sobre mi cuello,
aunque yo no lo recuerdo.

Nací violeta, casi muerta.
Me faltó oxigeno pero una bofetada
me devolvió al mundo de los vivos.

Mi piel se tiñó de azul-violeta,
y los ojos estaban ensangrentados,
el médico que me trajo al mundo
suspiró al verme respirar,
aunque fuera con dificultad.

Fue complicado,
y mi madre avergonzada
no recibió visitas hasta el tercer día,
porque la niña ya rara, nació morada,
aunque hoy no tiene nada,
y su piel es fría como la escarcha.

Ironía que el cordón le estrangulara la garganta,
con tres vueltas de campana,
por qué de mayor, su voz recorrió
hasta los infiernos ajenos y el efímero cielo,
derritiendo el más puro hielo y sofocando el fuego más basto.

Vine al mundo luchando por vivir,
y me iré del mundo luchando por no morir.

Pero mientras, la tragicomedia continua,
y a su lado danzo el tango,
inmolándome desnuda entre su voz
que recorre las gritas para cerrarlas,
hipnotizada con sus palabras,
hechizada por polvos de duendes perversos,
a los que en un sueño beso.

Beso en un gran eco...
Por qué...Te hecho de menos a diario pero...
No tengo prisa, tengo toda una vida para enamorarte, y poder acariciarte.

1 comentario:

  1. Naciste luchando por vivir y cuando te llegue la hora lucha por sobrevivir.
    Me gustaron tus letras.
    Besos y susurros dulces

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