jueves, 17 de febrero de 2011

la llamada de socorro y algo de pánico...



En mi soledad, lloro. Lo que siento por él me hace llorar, y naufrago en mi mar de lágrimas saladas. Llamó a una amiga que siempre me escucha y aguanta mis tonterías.

Lloro, y ella solo escucha desde el otro lado del teléfono, a penas me salen las palabras, y solo soy capaz de decirle ‘le quiero mucho, y no puedo más.’ Mi amiga me responde entre otras cosas: ‘joder, estás muy pillada... fomentas un mundo que no es real... mata a dios...’

Me aconseja que le olvidé, que no toque el ordenador, que me mezcle entre la nada y me disuelva con la lluvia... me aconseja matar a Dios, pero le respondo que no puedo matar a algo que no existe... porqué él no es Dios, sólo es polvo y ceniza.

Lloró amargamente, sin consuelo y no puedo escuchar sus versos porque me entran ganas de llorar más... Y la extraterrestre se cubre de un océano verde.

No pensé que esto iba ha ser tan doloroso... pero lo está siendo y me atormento mientras con él gimo hasta el infinito. Me he enamorado como cuando di mi primer beso a los once años... Cada día me vuelvo más payasa... una payasa que le llora a una buena amiga que tantas cosas me soporta.

A veces crucificada miro el teléfono, aunque cada vez las esperanzas se quedan en un rincón y me miran como preguntándose ¿qué esperabas?

Y no me salen las palabras porque son inútiles... He soñado tantas veces contigo que ya confundo la realidad y tú como Descartes, de lo único que no puedes dudar es de la duda.

Llorar después de imaginarte en mi cama se convierte en rutina y casi todas las noches entre lagrimas ahogo tu recuerdo. No sé si eres el hombre de mi vida o el oxigeno no me llega bien al cerebro. Y tú... me dan ganas de gritarle tu nombre al cielo mientras llueve... Aunque ni siquiera puedas sentir esta caricia que sale de mi corazón, solo quiero que sepas que te amo, y sufrir por amor es lo más horroroso y al mismo tiempo hermoso que me está pasando.

En mi soledad, lloro. Lo que siento por él me hace llorar, y naufrago en mi mar de lágrimas saladas. Llamó a una amiga que siempre me escucha y aguanta mis tonterías.

Lloro, y ella solo escucha desde el otro lado del teléfono, a penas me salen las palabras, y solo soy capaz de decirle ‘le quiero mucho, y no puedo más.’ Mi amiga me responde entre otras cosas: ‘joder, estás muy pillada... fomentas un mundo que no es real... mata a dios...’

Me aconseja que le olvidé, que no toque el ordenador, que me mezcle entre la nada y me disuelva con la lluvia... me aconseja matar a Dios, pero le respondo que no puedo matar a algo que no existe... porqué él no es Dios, sólo es polvo y ceniza.

Lloró amargamente, sin consuelo y no puedo escuchar sus versos porque me entran ganas de llorar más... Y la extraterrestre se cubre de un océano verde.

No pensé que esto iba ha ser tan doloroso... pero lo está siendo y me atormento mientras con él gimo hasta el infinito. Me he enamorado como cuando di mi primer beso a los once años... Cada día me vuelvo más payasa... una payasa que le llora a una buena amiga que tantas cosas me soporta.

A veces crucificada miro el teléfono, aunque cada vez las esperanzas se quedan en un rincón y me miran como preguntándose ¿qué esperabas?

Y no me salen las palabras porque son inútiles... He soñado tantas veces contigo que ya confundo la realidad y tú como Descartes, de lo único que no puedes dudar es de la duda.

Llorar después de imaginarte en mi cama se convierte en rutina y casi todas las noches entre lagrimas ahogo tu recuerdo. No sé si eres el hombre de mi vida o el oxigeno no me llega bien al cerebro. Y tú... me dan ganas de gritarle tu nombre al cielo mientras llueve... Aunque ni siquiera puedas sentir esta caricia que sale de mi corazón, solo quiero que sepas que te amo, y sufrir por amor es lo más horroroso y al mismo tiempo hermoso que me está pasando.

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