jueves, 24 de febrero de 2011

Hipnotizada por el insomnio de madrugada



Los árboles han sido podados,
y sus ramas desnudas
parecen lazos avergonzados
suplicando un abrazo.

Me veo reflejada en aquella anciana
que no puede andar por las aceras oscuras,
ni si quiera el asfalto perdona los años.
Y la anciana se siente cansada de tanto esfuerzo
para cruzar y llegar hasta su hogar.

Entonces despierto,
y la violencia sobrevuela mi pensamiento,
llevándose mi ultimo aliento,
en una espiral me envuelvo
dejando allí mi más preciado anhelo.

Rasgo las cortinas,
ni siquiera la luz se revela,
todo está demasiado nublado,
ni siquiera el silencio está hoy callado.

Tiro las llaves a la cloaca,
ahora pienso qué mutante saldrá a la calle,
ni si quiera sé que es arte.

La temperatura aumenta,
pero yo ando en Siberia
mientras la ira me hace su modesta compañía,
maldita ironía es la vida.

Estoy quieta pensando en asesinar,
y a mi propia condena estrangular.
Cerebros envasados al vacío,
y yo ando turbada de tanto frío.

Me encanta el melodrama,
embarazada de la nada,
y hasta su olor se derrama entre mis sábanas,
secuestrándolo en mis bragas.

No puedo remediarlo estoy cansada,
tropezando con mi llanto a diario,
he explotado y mi pecho de sangre está bañado.


Que alguien me incinere
con el espanto de siempre
mientras acaricio su mente,
pensando en la herida que me desgarra,
en este grito de lágrima viva.

Me sube el ahogo
en estás noches de insomnio
trato de llegar a un pacto con el demonio,
mientras un ángel se apoya en el otro hombro,
susurrando la frase para acabar con el desastre.

La locura desvelada,
se convierte en la nuca acariciada por la luz del alba.
La noche muerta sigue escupiendo sus últimas sílabas,
mientras yo me retiro al caos nacido, que en mí ha vencido.

Desnudo mi alma ante tú mirada,
hipnotizada por el insomnio de madrugada.

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