sábado, 12 de febrero de 2011

Gritos del alma



El facebook me pregunta: ¿qué estás pensando?

Pienso demasiadas cosas, volviendo a casa veo un vómito en el arcén,
y entonces me pregunto si es mío o es tuyo. Quizás es de todos...
Exploto mientras me inmolo, ya no lo aguanto, es insoportable.

Y GRITO... Y GRITO... Y GRITO...

Grito hasta el olvido, pero no llega.

Él piensa en ella, y yo pienso en él,
el bucle me desquicia y hablo por no olvidarlo.
Y bebo por no verlo.
Pierdo las cuentas de cuantas noches he soñado entre sus brazos, y no lo soporto.

Naufrago en mi mar amargo.

Y las garras me desgarran,
ensombreciendo cualquier esperanza,
él no me ama y eso me mata.
Rememorando a Hernádez ‘por doler me duele hasta el aliento,’
ni te imaginas cuanto lo comprendo.

Soy una gota de lluvia empujada por el viento,
que acaba naufragada entre las balas que dispara la nada.
Tan bello y horrendo que me erizo como un perro mal herido.

Siento tanta pasión que grito mientras contigo gimo,
desgarrando las palabras entre hadas violadas.

Mi poesía es mancillada por su mirada.
La violencia es un impulso perverso que me atrapa
y de una bofetada la realidad me mata.
Así ando, fusilada.
Y te extraño a cada segundo, hora y minuto,
mutilada te escribo, pero aún respiro.

Tengo absurdas conversaciones con mi madre,
mientras le digo: me he enamorado.
Ella me mira y contesta: estás como una cabra.
Esquivo cada puñalada por la espalda mientras esto escribo.

Nací una madrugada de lluvia,
medio asfixiada y ahora lo estoy pagando caro,
porqué al amarte firmé mi condena de ser poeta,
que alguien tire de la cisterna,
si no el olor de su cloro, lo pudre todo.

Esto es peor que un embarazo o cualquier parto.
Nunca estuve preparada y soy demasiado humana.
Las metáforas me atrapan viva hasta la ira se calma,
mientras en mi cama todavía te imagina sin ninguna prisa.
El vaho me hace su prisionera,
a veces recuerdo que nieva en primavera.
Y me revuelco entre sus huecos, los que crea con sus versos.

Pienso tantas cosas que mi facebook se colapsaría,
mientras algunos de risa se ahogarían.

Te podría decir muchas cosas
pero tengo un sentimiento demasiado bello para ensuciarlo con barro.
Antes de dormir estás siempre a mi lado,
y cuando me despierto sigues ahí.
Lo difícil es levantarse,
porqué entonces todo parece difuminarse,
y ya no te encuentro, aunque siempre vives en mi pensamiento.

No eres ningún dios, ni yo ninguna diosa,
eres imperfecto, pero es eso lo que te hace tan bello.

Enamorarme de ti es algo doloroso y hermoso al mismo tiempo.
Me has hecho llorar como una niña y reír como una anciana.

Aunque la vida es efímera,
contigo el tiempo se escapa entre los versos.

Te busqué entre lagos, y no fue difícil perderse entre tus brazos.

Me he enamorado y con cara de idiota ando suspirando,
no encuentro el remedio para este sentimiento claro-oscuro
que se expande como el universo preso de tanto anhelo.

Ando inerte muriendo cada vez que te recuerdo.
Estoy en mi misma perdida porque no encuentro tu saliva.

Tus palabras todo lo embellecen,
y en mis mariposas florecen,
pero al momento se pierden sin consuelo
y entre la niebla desaparecen,
arrastrando un polen que en mi perece.

Desde el cercanías te escribo, porqué nada pido,
sólo amarte entre estos versos de lino
que nunca marchito porque inconsciente respiro.

Has tocado mi alma, y no sabes cuanto te ama.
Me has robado las heridas para transformarlas en sonrisas.

Por la noche tus aullidos,
se convierten en mis gemidos y yo te lo grito.

Cuando tu alma y la mía bailen nuestra pesadilla,
me quedaré dentro de ti dormida,
para no volver a este mundo sin tu mano a mi lado.
Porque te necesito como el agua al vino.

No puedo evitarlo y en tus manos lo he dejado,
este sentimiento tan puro y sincero,
que por ti hoy yo muero,
y en tu beso resucito, en él me cobijo.

Acariciar tu mano, y rozar tu lado humano,
amarte sin cansarme, abrazarte si desgastarte,
llegar a besarte y así enamorarte.

Y GRITO... Y GRITO... Y GRITO...

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