sábado, 26 de febrero de 2011

El rapto de Proserpina



Hay ocasiones en que no se puede escapar.
Pero siempre hay esperanza para un día librarse de tanta pasión enfermiza.

Le miré a los ojos mientras se quedó sin habla,
él no daba crédito de mis palabras,
hasta que comenzó a recitar...
Pero sí, lo admito hizo olor a química...
Eso me causó miedo y estupor,
pero por otro lado me hizo sentir viva,
y mi cuerpo de mujer se estremeció en aquella escena totalmente real.
Disimule lo más que pude,
mientras él me devoraba con sus palabras y aquella mirada.
Nos despedimos como si aquello no hubiese ido con nosotros,
pero en el fondo los dos lo pensamos.

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