sábado, 5 de febrero de 2011

De paseo por su infierno


De la mano fuimos de turismo a los infiernos,
dónde él guarda todos sus miedos.

Mientras con el fuego yo jugaba,
él simplemente reflexionaba.

Allí no había hielo,
pero tampoco encontraba consuelo,
intenté devolverle su anhelo.

Las llamas eran azul-doradas
y aunque las rozaba ni siquiera se quemaba.

Mis limites no son de este mundo,
por eso el infierno no me da miedo,
forma parte de este universo.

Estate tranquilo, porqué estoy contigo.

Tus demonios, esos que te causan desaliento
en tus insomnios, no son más que heridas por cerrar,
tranquilo, algún día sanarán.

Mientras tanto toma mi mano.

Ya es hora de subir al exterior,
dónde vuelve a reinar la polución.

Te besaré en lo más profundo de tu interior,
para que comprendas que no tengo miedo.

Y que yo por ti subiría hasta el cielo,
para deshacer tu hielo.

Y que yo por ti bajaría hasta el infierno,
si algún día te hiciese su preso eterno.

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