domingo, 23 de enero de 2011

En la cima del Caos



'En acordes plasmas iris lo que revientas sobre mí...’ (P.H.)


Acabaré a una farola abrazada,
gritándole a la noche tu nombre,
embriagada y borracha hasta las bragas,
esperando en vano que aparezcas entre la niebla,
mientras hasta la tierra tiembla.

Sólo soy una calavera de bodega,
que nadie ose llamarme poeta.

Subimos a la montaña, reflexionando sobre el pasado.
Llegamos a la cima, siendo conscientes del presente.
Miramos el infinito, pensando en lo oculto del futuro.

Poco a poco, nos giramos lentamente.
Hasta que tu mirada y la mía se encontraron,
sin pronunciar palabra, supimos quiénes éramos.

Eternamente nos besamos, nuestros labios juraron sentencia.
Creamos un bucle existencial.
Era el eterno retorno disfrazado en los rostros.

Desde la cima todo era más bello,
vimos el mundo desde una perspectiva distinta,
separándonos de la polución,
siendo algo más que polvo efímero, reducido a ceniza.

Siendo asteroides, acordes, masa volcánica, corcheas, temperaturas de contrastes, erupciones terrestres, lava, fuego, aire, tierra, agua, células, cosmos, universo, ciencia, metafísica, sexo, drogas, amor, traumas, niñas, ancianas, putas, santas, niños, ancianos, putos, santos, música, pintura, dulzura, amargura, larvas, orugas, mariposas, pasión, rencor, opiáceos, labios, oxitocina, testosterona, endorfinas, caleidoscopios, boca, oreja, ojo, nariz, lengua, tacto, contacto, saliva, conjuntos químicos, morfología, sintaxis, clítoris, antítesis, calla, erección, miocardio acelerado y el pulso a compasado.

Tú y yo, CAOS.

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